Restaurante Guerra y Paz

En la céntrica calle San Lorenzo (en el local que ocupaba el antiguo Reloj de cuco), encontramos uno de los últimos restaurantes que han abierto en nuestra ciudad y que tiene un original y novelesco nombre, Guerra y Paz, como la famosa novela de León Tolstói.

El local es moderno y en la zona de la barra predomina el blanco y negro, destacando un vinilo con el nombre del local que ocupa toda la pared. El salón se encuentra en la planta de abajo, de camino se puede ver la cocina a través de una ventana, y conserva la muralla del siglo XII; es un salón muy elegante y tiene un ambiente tranquilo y agradable. Haciendo un símil con el nombre, la zona de la barra sería más de guerra, mientras que en el salón se respira paz.

Guerra y Paz
El salón entre una muralla del siglo XII

"El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere sino en querer siempre lo que se hace." León Tolstói

Al frente de los fogones está el chef murciano Javier Tornel, que ha realizado "stages" en restaurantes reconocidos mundialmente como Martín Berasategui y el Celler de Can Roca, recientemente designado mejor restaurante del mundo por la revista "Restaurant". Javier Tornel es un enamorado de la cocina a baja temperatura, una técnica que aprendió con Joan Roca. Quiero destacar también la profesionalidad del maître, el murciano Manuel Damián Flores, con amplia experiencia en sitios como el prestigioso Lio Pellegrini, uno de los mejores de Milán.

La carta es muy variada y su diseño hace que sea muy visual. Además, hace honor al nombre del local, dando nombres bélicos a los entrantes (infantería), ensaladas (aliados) y para compartir (artillería).

Empezamos con un "Salmorejo de ciruelas, pan de anís y boquerón". Reconozco que no noté el toque de ciruela pero en su conjunto el salmorejo estaba muy suave y el sabor era excelente. El boquerón con el pan de anís no me convenció, pero se debe a que no soy muy fan del boquerón.

Salmorejo de ciruelas, pan de anís y boquerón
Continuamos con el que, posiblemente, sea el plato estrella del chef, "Milhoja foie, membrillo y queso de cabra". Este plato está inspirado en la famosa Milhoja de Martín Berasategui, que la hace con anguila ahumada. En esta caso, Javier Tornel elabora una versión para un público más amplio que logra el equilibrio perfecto, combinando las láminas de foie con membrillo, queso de cabra y fruta de la pasión; dulce, cítrico, salado y amargo en un mismo bocado. Es una obra de arte lo bien que está cortado el foie.

Milhoja foie, membrillo y queso de cabra
El siguiente plato fue un "Risotto ibérico de bellota", con el arroz en su punto, un sabroso queso de Mahón de La Lechera de Burdeos y un excelente jamón ibérico de bellota de La Chulla Ibérica. Un plato que no necesita sal, ya que el queso y el jamón le aportan el sabor adecuado.

Risotto ibérico de bellota
La siguiente tapa fue otra delicia, el "Ravioli de toro y setas". La combinación de la pasta fresca, elaborada en el propio restaurante, con la sabrosa carne de toro y las setas convierten a este plato en uno de los más interesantes de la carta. Para los menos carnívoros, también está la versión con verduras y mojo rojo.

Ravioli de toro y setas
De pescado tomamos una "Lubina del Mar Menor", cuya cocción a baja temperatura (hecha con un horno igual que el de El Celler de Can Roca) exalta toda la naturalidad del producto, su textura, su color y su sabor. Viene acompañada por un risoni (pasta de sémola con forma de arroz) sobre un fondo de caldero y cubierta por unos tallarines de calamar.

Lubina del Mar Menor

El último plato salado que tomamos fue el "Canelón de cordero, calabaza, miel y menta", otro plato delicioso en el que todos los ingredientes maridan a la perfección y destaca el sabor del cordero segureño.

Canelón de cordero, calabaza, miel y menta
Los postres también estuvieron a la altura del resto de platos. Tomamos un "Flan de frutos rojos y helado de albahaca", una extraña combinación que deja un agradable sabor; también una "Tarta de chocolate", que llevaba especias chinas; y unas "Natillas con galleta y turrón", que en realidad no son natillas, ya que se trata de una gelatina.

Flan de frutos rojos y helado de albahaca

Tarta de chocolate
Natillas con galleta y turrón

La cena fue maridada con un blanco moscatel de Jumilla, Viña Betola, y un Ribera del Duero roble 2011 Raíz de Guzmán.
El servicio fue perfecto, con un trato amable y un maître muy profesional, como he comentado anteriormente.

En definitiva, Guerra y Paz me ha dejado muy buenas sensaciones para ser un restaurante que lleva apenas 3 semanas abierto y amenazan con dar mucha guerra, ya que se observan ganas de trabajar y hacer las cosas bien y pasión por el producto. En mi caso repetiré, ya que me quedé con ganas de probar otros platos como el Tataki de atún, yogurt de aceite de oliva y polvo de aceitunas o el Huevo a baja temperatura con crema de espárragos, trufa y migas.

Y quiero finalizar dando las gracias a Roberto Fuentes Cearra por contar siempre con los bloggers y por las magníficas fotos que ilustran esta entrada.


Restaurante Guerra y Paz
C/ San Lorenzo, 7
Tel: 968 90 20 04
Precio medio: 25-30 €














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